Centro Educativo para la Producción Total del Paraje La Unión ~ Tati Meckievi

4 de junio de 2012

Centro Educativo para la Producción Total del Paraje La Unión


El viernes pasado visité el CEPT Nº 28 junto al Intendente de la ciudad de General Guido Aníbal Eugenio Loubet. No fue la primera vez, pero la sorpresa fue ver cuán avanzada está la obra del nuevo edificio de la Escuela.
El Centro Educativo para la Producción Total Nº 28 está ubicado en el Paraje La Unión, en el Partido de General Guido. La modalidad de este centro es que tiene un secundario con una especial modalidad: los alumnos que allí concurren viven en el campo, van al establecimiento y allí permanecen durante una semana y las dos restantes vuelven a sus hogares con tareas pendientes que son supervisadas por profesores que llegan a sus hogares.

Si quieren mantenerse al tanto de las noticias del CEPT, la institución cuenta con una página en facebook.com/CEPT28.

A continuación comparto nota sobre la visita, publicada en el DiarioCompromiso de Dolores.


Una escuela agraria donde se privilegia tanto la formación humana como profesional de los alumnos

En la provincia de Buenos Aires hay 37 escuelas rurales de las características del Centro Educativo para la Producción Total nº 28 que funciona en el paraje La Unión, en el partido de Gral. Guido, y que imparte instrucción secundaria a 85 alumnos. 

Allí estuvimos el pasado viernes y pudimos comprobar el trabajo mancomunado de padres, docentes y alumnos, quienes trabajan denodadamente para afianzar y hacer crecer el Centro Educativo, el que funciona actualmente en las instalaciones del ex Club La Unión, mientras que a pocos metros se levanta un moderno edificio con el aporte económico y trabajo personal de todos los nombrados, la ayuda de la Municipalidad de Gral. Guido, de propietarios de campos de la zona y del Senador provincial Alfredo Meckievi.
Luego de recorrer las actuales instalaciones, de observar el trabajo de los alumnos que cada tres semanas pasan una como internados en el Establecimiento, dialogamos con el abogado,  responsable del Centro y docente, Ramón Romiglio, quien nos decía que “estas son escuelas de alternancia, pensadas para chicos que viven en zonas rurales. La nuestra está ubicada en una zona rural entre General Guido y Dolores, a unos 35 kilómetros de la Autovía 2 y está pensada para que los chicos no se tengan que ir a los pueblos o ciudades a estudiar. Es una manera de atacar el desarraigo que se produce desde el campo hacia la ciudad y evitar también el desmembramiento de la familia, porque el chico que tiene que comenzar la secundaria, se tiene que ir o con la madre o con otro familiar, produciendo un desmembramiento de su entorno familiar”.
El docente destacaba también sobre el funcionamiento del C.E.P.T., que “los chicos están una semana con nosotros y dos semanas en sus casas. Esa es una semana intensiva de trabajo, ya que los chicos quedan en un sistema de internación y se van a sus casas con actividades programadas desde la escuela. También docentes de nuestra escuela les hacen visitas de apoyo pedagógico en sus casas, donde se trabaja conjuntamente con la familia. Nosotros somos docentes, pero también promotores rurales, propiciamos el desarrollo de las comunidades rurales. Hacemos cursos, charlas, capacitaciones y vamos viendo las necesidades de cada comunidad. Salimos en equipos de dos personas y a mí por ejemplo me toca la zona de La Unión y Santo Domingo, como a otros les toca la zona de Pila, Castelli o Ayacucho. Acá tenemos alumnos de General Guido, de Dolores, de Castelli, Pila, Tordillo, Madariaga y de Maipú, siempre hablando de zonas rurales”.
En cuanto al contenido educativo, Romiglio nos decía, “esta es una escuela secundaria con una orientación en Educación Agraria, pero a su vez tenemos herramientas propias, que llamamos herramientas de alternancia, que son específicas de los CEPT. Pero básicamente se trabaja con los mismos diseños curriculares que las escuelas de Dolores, de Guido, de Maipú o de otras localidades. Tenemos un equipo de 13 docentes, la mayoría de los cuales provienen de Dolores y de General Guido, habiendo uno de Labardén”.
En cuanto a las tareas extra escolares que se desarrollan durante la semana de estadía de los alumnos en el establecimiento y su funcionamiento, Romiglio indicaba que cuentan con dos cocineras, y un puestero, en tanto la tarea de limpieza la llevan a cabo los mismos alumnos. “Ellos deciden qué tareas prefieren hacer: unos hacen de mozos, otros las tareas de limpieza. Y observamos que esas tareas les modifican hábitos que traían de sus casas, donde se levantaban y no se tendían la cama antes de salir. Ahora lo hacen y los padres nos resaltan esos cambios en las conductas de sus hijos. Además los padres también colaboran con la escuela y con el Consejo de Administración, que funciona como una cooperadora, pero con muchas más facultades y más obligaciones que las de una escuela común. La familia que inscribe a un alumno en el CEPT, inmediatamente pasa a ser socio del Centro Educativo para la Producción Total. Y entre todos eligen una comisión, con su presidente, secretario y demás miembros, que son quienes administran el Centro”, destaca Romiglio.
 “La escuela comenzó a funcionar en el año 2008 en La Esperanza. Allí estábamos un poco más apretados, porque compartíamos el edificio escolar con los alumnos de la enseñanza primaria. Empezamos con seis alumnos y hoy tenemos 85. El proyecto comenzó por una iniciativa de la señora Sandra Romiglio, que es inspectora de escuela primaria y así se comenzó a trabajar junto con la comunidad rural de La Esperanza y la Unión, hasta concretar lo que hoy es este CEPT nº 28. Esta es una manera muy especial de ejercer la docencia, distinta a la de las escuelas de las ciudades, porque se forma una relación muy particular con los padres y entre los mismos docentes. Nosotros para los chicos pasamos a ser como de sus mismas familias durante la semana de convivencia que tenemos con ellos”.
Finalmente Romiglio resaltaba ante nuestra consulta sobre el objetivo principal de la educación que brindan: “Lo primero que nos proponemos lograr es que sean personas de bien, educadas, con valores. Y que cuando se vayan de acá, sea con la misma formación que pudieron brindarles en una escuela de ciudad”.