Programa para la Evaluación de Desempeño de Jueces y Magistrados ~ Tati Meckievi

31 de julio de 2012

Programa para la Evaluación de Desempeño de Jueces y Magistrados

En la tarde de hoy presenté un Proyecto de Ley para crear el  Programa para la Evaluación de Desempeño de Jueces y Magistrados del Poder Judicial de la Provincia.
Este Programa será una herramienta jurídica que, conjuntamente con el Código de Ética (cuyo Proyecto de Ley de mi autoría está siendo tramitado en el Senado de la Provincia), contribuirá a respaldar y fortalecer el servicio de justicia, procurando que los jueces y magistrados mantengan las mismas cualidades a lo largo de su carrera judicial.
Adherimos al principio constitucional que establece la inamovilidad de los jueces, a fin de preservar el estado de derecho que se encuentra estrechamente ligada a la independencia que deben practicar los operadores de justicia. Dicha “inamovilidad”, que resulta de principio por el cual “conservarán sus empleos mientras dure su buena conducta” impone la obligación de evaluar sistemática y periódicamente su desempeño, estableciendo estádares claros sobre “solvencia moral”, “idoneidad”,“contracción al trabajo” y “respeto por las instituciones democráticas”, condiciones que se deben privilegiar al momento de seleccionar entre los postulantes a ocupar estos cargos, conforme lo establece expresamente el artículo 175 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires. Y es el mismo artículo el que confiere al Consejo de la Magistratura, como función indelegable, dicha tarea.
Es clara la norma al establecer el “mientras” que debe ser entendido como “durante el tiempo que”, con lo cual es la reglamentación la que debe establecer los mecanismos de medición permanente, resultando su autoridad de aplicación la misma que los evaluó al momento de su designación, por mandato constitucional.
La falta de una evaluación de desempeño transforma a las instituciones en vulnerables y debilita el derecho de justicia como servicio público de los ciudadanos. La comprobación de un rendimiento suficiente, rodeado de las necesarias garantías, constituye una exigencia del servicio público de justicia. La calidad de los jueces no puede ser menor que la calidad de la justicia.