Nomeolvides (que no te olvidaremos) ~ Tati Meckievi

16 de septiembre de 2012

Nomeolvides (que no te olvidaremos)


A 57 años del golpe de Estado que derrocó al gobierno del General Perón, quiero retomar un fragmento de mi libro "Nomeolvides (que no te olvidaré)"  (que puede descargarse en esta página) para recordar con una anécdota el sentimiento de los peronistas que aún sufriendo la prescripción de sus ideales, lucharon por ellos.

"Con el derrocamiento del gobierno que encabezaba el General Perón el 16 de junio de 1955, la asunción de la tiranía sanguinaria encabezada por Pedro Eugenio Aramburu y el asesino Isaac Rojas, no conformes con los fusilamientos y el encarcelamiento indiscriminado de miles de peronistas, llegaron a sancionar el famoso decreto Ley Nº 4.161 por el cual se penaba con cárcel de 30 días a 6 años no excarcelables, el delito de pronunciar el nombre propio ...“del presidente depuesto o de sus familiares”, cantar la marcha, tener una foto, un distintivo ...“creados o a crearse.”
Ante tanta imaginación, los compañeros también respondieron con imaginación, y repito aquí una versión de la cual no tengo comprobación pero que me parece posible por su lógica, y porque entre otras cosas, me gustaría que si no fue, al menos pudiera haber sido. Así me la contaron compañeros que por tradición oral la habían recibido de otros compañeros, y es la siguiente:
“En esa época (1956) en la esquina de Corrientes y Esmeralda, una viejita, a la que algunos agregan que era española y hay quienes incluso afirman que le llamaban “la violetera”, ofrecía “pegar en la solapa del saco” esa flor de “no me olvides” que tiene la particularidad de adherirse a la ropa. Y esta tarea era a cambio de una moneda con la que solicitaba se le retribuyese su presente.
Pareciera entonces que quienes elegían como punto de encuentro los cafés ubicados en el lugar, en determinado momento se observaban entre sí portando esta flor en cada reunión, producto de concurrir siempre al mismo lugar, hacerse el aguante hasta que cada uno llegase al café, y por qué no, la actitud solidaria de todo buen compañero de ayudar a la anciana con algún centavo. Es decir que por casualidad todo compañero inhabilitado de usar un distintivo vinculado al peronismo, se sorprendía de ver que ese lugar estaba siendo ocupado por una flor, sencilla, humilde, que llevaba nada menos que el nombre de “nomeolvides”.
De allí en más, cuentan que algunos la hacían de paño lenci, que alguien la recogió  y la hizo hacer de metal;  y que un día yo también tuve la suerte de recibirla de manos de una antigua compañera y hoy la conservo con mucho amor y orgullo luego de haberla hecho reproducir para ofrendarla, para que no se olvide.
Luego me enteré que Arturo Jauretche creó la “canción del nomeolvides”. El periódico “El 45” le dio publicidad y según me cuenta el compañero Pedro Bevilacqua, el compañero Miguel Tejada que según este relato pasó de ser Diputado Nacional a militante clandestino de la resistencia, llevaba en su mochila de fugado con “captura recomendada” un pliego de papeles que leía en las cocinas de las humildes casas donde encontraba asilo. Eran sus poesías. De ellas una de sus coplas decía:

El pueblo lucha y luchando
no da tregua ni la pide;
y sobre su pecho ha puesto
una flor de nomeolvides.
Se vinieron los gorilas,
de la selva se vinieron.
con garrotes y pistolas,
contra todo arremetieron.
Nomeolvides, nomeolvides,
Que jamás te olvidaré;
En los muros y en mi pecho,
Juan Perón escribiré.
Métanle carbón y tiza,
Métanle tiza y carbón;
La verdad está en los muros.
Y la fe en el corazón.

Pues bien compañero, si se te ha ocurrido portar esta flor y estás dispuesto a hacerlo, es un acto de amor, de responsabilidad, una decisión de hacerse cargo, como hacemos los peronistas.
Y como es mucho pedir vivir como ellos vivieron, alcanzará con sentir como ellos sintieron."