Sobre lo ocurrido en Junín ~ Tati Meckievi

14 de marzo de 2013

Sobre lo ocurrido en Junín


Presenté una solicitud de informes, cuyo objeto es expresar la gran preocupación que sentimos los bonaerenses a partir del asesinato de la joven Karen Campos, en la Ciudad de Junín, hecho ocurrido hace pocos días. Un crimen más cuyo único valor en su haber, será el de engrosar estadísticas. 
En el pedido también solicitamos el urgente esclarecimiento de los graves hechos de violencia que se desarrollaron el pasado domingo, cuando los vecinos de esa localidad salieron a la calle a reclamar Justicia.
La violencia contra las personas (en este caso la muerte) nunca reconoce razones por parte de los allegados a las víctimas. Solo reconoce angustias, dolores, a veces deseo de venganza, siempre ansias de justicia. Y sin embargo concurrimos en la mayoría de los casos a finales poco felices. Delincuentes sin condenas, procesos extremadamente largos. Olvido, lo peor.
Karen sería, seguramente como todo joven, idealista, esperanzada, sintiéndose capaz de transformar la realidad. Para ello trabajaba. Para costear y terminar sus estudios secundarios. No tuvo tiempo. Una bala disparada aparentemente por otro joven que alguna vez debió tener ideales, esperanzas y ganas de transformar la realidad, terminó con la vida de Karen.
Esa misma bala fue la que encendió el dolor y la angustia. El clamor de toda una ciudad para que las autoridades locales, provinciales y nacionales se hagan cargo de este flagelo que resulta ser la inseguridad, no se hizo esperar. Sin embargo, nadie da respuestas satisfactorias. Y esto no es nuevo. La historia se repite.
Mientras tanto, azorados, vemos cómo a través de los medios de comunicación las autoridades locales, provinciales y nacionales cruzan acusaciones acerca de que unos u otros serían responsables de los hechos de violencia registrados el pasado domingo. El dolor y el reclamo por justicia, parecen perder terreno en la consideración y en el orden de importancia frente a manejos políticos de la situación. La pelea y la confrontación, que todo lo tiñe, es sostenida y fomentada por quienes tienen la obligación, ética, moral y constitucional, de dedicarse a hacer más sencilla la vida de las personas.
 Esto constituye una aberración por cuanto la muerte de una persona pasa a ser el campo de una batalla política que al ciudadano, lejos de importarle, lo descoloca. Quienes tienen la obligación de dar respuestas a sus necesidades, lo desoyen. Y esto es doblemente grave. Por un lado muestra el desinterés oficial por el verdadero problema que acucia a la población, la falta de seguridad. Por otro, socava la confianza y credibilidad que el pueblo debe tener en sus autoridades. Cuando esto último sucede, las sociedades corren riesgo de colapsar con lo que terminaría siendo el peor de los escenarios.
La ciudadanía, cada dos años, reafirma su vocación democrática. Y ratifica o rectifica el rumbo que pretende para sí. Mientras tanto, los últimos años de gobierno no han dado respuestas en materia de seguridad. Por el contrario, se empecinan en minimizar la realidad.
Con respecto a lo sucedido en Junín, resulta altamente llamativo el grado de organización que tenían algunos de los que atacaron con bombas molotov, palos y piedras. Esto no ha sido producto del reclamo de los familiares y allegados de Karen. Esto fue implantado. ¿Por quién? No sabemos.
Ya no alcanza con ver ante las cámaras de los noticieros a funcionarios con gesto adusto solidarizándose con las víctimas y sus familiares. Prometiendo todo el esfuerzo para el rápido esclarecimiento de un delito. Quien crea que la gestión de gobierno es sólo una acción de marketing, está muy equivocado. Decía el General Perón, “mejor que prometer, es hacer” y “la única verdad, es la realidad” . Palabras tan contundentes como oportunas.

Es hora ya de asumir todos los recursos que el gobierno tiene a su alcance. Es hora de que intendentes, gobernador y gobierno nacional, se sienten a construir y no precisamente a lo contrario. Desde la Legislatura Provincial, acompañamos todos los esfuerzos que con seriedad y responsabilidad se impulsen desde las áreas correspondientes y promovemos el diálogo y trabajo mancomunado que traigan como resultado, el bienestar de la población. Por eso mismo presenté este Proyecto.