2 de abril ~ Tati Meckievi

2 de abril de 2013

2 de abril


Es una fecha que uno recuerda con dolor, seguramente por las consecuencias que sobrevinieron, algunas directas, sobre las personas que fueron movilizadas a ese lugar, y otras indirectas, como las circunstancias que acarreó este retroceso en la búsqueda que debemos tener de manera permanente, y seguramente tenemos todos los argentinos, de recuperar nuevamente las islas.

Estamos hablando de un lugar que por su distancia, por sus características y por su situación política, no todo el mundo ha tenido la oportunidad de conocer. Creo que la repetición de conmemoraciones y celebraciones, año tras año, de una tierra distante, es un modo de acercarla, de quererla, de valorarla, de sentirla cercana y de conocerla con más profundidad, hasta donde se pueda.

He tenido la suerte de poder viajar a las Islas Malvinas movido por una inquietud personal. Y allí me he sentido ajeno; así es como uno se siente en ese lugar: ajeno al mirar el paisaje, porque llueve intempestivamente y de pronto para, y de pronto sale el sol; con esa atmósfera gris y pesada; esas casas distintas; los colores distintos; esa ingenuidad de la gente en el trato, con esa actitud donde uno siente que pareciera atravesar las paredes de la indiferencia y con esos autos que van de la mano contraria a nuestro sistema de circulación.

Ese modo de vida de una comunidad tan pequeña, que lo vive de manera tan distinta, nos pone lejos en la consideración de su modo de vida; seguramente han nacido generaciones y generaciones en ese lugar. El camino indefectiblemente es otro.

Con respecto a lo que pueda expresar de haber estado allí, es más lo que se siente que lo que uno puede transmitir con palabras. Para coronar esta recordación eterna y permanente de ese lugar en donde está enclavado el cementerio argentino, digo que para llegar allí hay que atravesar la isla en diagonal por un camino de tierra, en donde uno no hace más que revivir las imágenes que vivimos en oportunidad de la guerra, atravesando campos minados, llegando a la soledad de esa cercana Bahía Ganso Verde, o Goose Green –como quiera llamársele-, que fue un lugar de cruentas batallas, en donde descansan allí los cuerpos que de alguna manera pudieron ser rescatados; entre ellos, fueron muy pocos los que pudieron ser identificados. Allí el viento y la soledad generan un sentimiento más que particular.

Honremos a nuestros soldados. Las islas Malvinas son argentinas.