Programa Palestina y el Mundo Árabe ~ Tati Meckievi

15 de abril de 2013

Programa Palestina y el Mundo Árabe



Entre el 30 de marzo y el 12 de abril, invitado por la Autoridad Nacional Plaestina - Diálogo por la Paz, formé parte de un grupo integrado por 19 personas (Legisladores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires de distintos partidos políticos, periodistas, docentes, etc.) que tuvimos la posibilidad de profundizar el conocimiento de la situación que vive el pueblo palestino.
En el marco de esta actividad, mantuvimos reuniones en la ciudad de Ramallah, sede actual del gobierno palestino, con el Vice Canciller del referido país, como así también en la sede de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) y de la Gobernación de Ramallah. Posteriormente, en días sucesivos hicimos lo propio con el Embajador de nuestro país, Eduardo Lionel Demayo y luego,  al visitar Tel Aviv, con el Embajador argentino acreditado en dicho lugar.

La recorrida incluyó conocer la Universidad de Birzeit. Capítulo aparte fue recorrer la ciudad de Qalquilya, la cual se encuentra totalmente rodeada por un muro de 12 metros de altura con un único acceso, constituyendo un verdadero apartheid israelí, fragmentando la ciudad y al pueblo palestino.
También en Jerusalém nos encontramos con autoridades y mantuvimos múltiples reuniones en los campos de "refugiados palestinos".

Durante la estadía repetimos la actividad en la ciudad de Hebrón, comprobando el asentamiento ilegal de colonos israelíes en los territorios palestinos.
En Belén nos entrevistamos con el Alcalde y su Gobernador. También visitamos el campo de refugiados "Aida" y, posteriormente, en Jericó mantuvimos reuniones con el Gobernador de la región y el Intendente local, oportunidad en la que visitamos el Museo que conserva las pertenencias de Yasser Arafat, cuyo Mausoleo, que guarda sus restos, habíamos visitado con anterioridad.

En una apretada síntesis, resulta vergonzante ver la fragrante violación a los más elementales derechos humanos que se lleva a cabo en el lugar por parte de Estado Israelí. A pesar de las múltiples Resoluciones de las Naciones Unidas, mantiene ocupado el territorio palestino, habiéndose apropiado ilegalmente del 78% de su superficie. Lo sometió a la indignidad de la construcción de un muro de más de 700 kilómetros, entre 8 y 12 metros de altura, con alambrado electrificado, que rodea los pocos ámbitos en los cuales los palestinos se pueden mover, constituyendo la cárcel más grande de la historia de la humanidad en estos tiempos y en las narices de un mundo cuyas instituciones han sido inútiles. No sólo para hacer cesar esta violenta ocupación sino también para denunciar con énfasis lo que allí le sucede a siete millones de seres humanos que tienen prohibido el traslado en su propio territorio, a los cuales se les niegan los más elementales derechos, a quienes se los explota como mano de obra esclava.
Cinco mil palestinos se encuentran detenidos en las cárceles israelíes, en su mayoría por defender la causa de su patria. Dos mil de ellos están prisioneros alegando Israel que son detenciones administrativas y, de esta forma, carecen de condena, desconociendo el tiempo que se extenderá esta situación.
Mientras tanto, el resto de la población tiene prohibido circular, aislando padres de hijos y negando las más elementales normas de humanidad. Hemos visto a grandes potencias con menores pretextos invadir países, gestar golpes de estado, condenar situaciones que, comparado con lo que aquí sucede, no resiste el menor análisis. No obstante, se siente vergüenza de no tener una explicación, una respuesta, un justificativo, para sostener semejante indignidad.