Presupuesto 2014 ~ Tati Meckievi

29 de noviembre de 2013

Presupuesto 2014


Comparto con ustedes el discurso que di en la sesión en que tratábamos el Presupuesto 2014:

Con respecto al tema en cuestión queremos manifestar que desde que hemos conocido el contenido del presupuesto y de la ley impositiva hemos manifestado nuestros desacuerdos, los cuales han sido discutidos y planteados en el seno de la Comisión respectiva.
Éste es un presupuesto que solo modifica las cifras nominales, incrementadas en un sugerente 30 por ciento respecto del pautado total de erogaciones para el 2013, pero con una diferencia sustancial: el cierre proyectado de este año 2013 muy poco tiene que ver con lo que la Legislatura votó hace un año, sobre todo en materia de inversiones en la Provincia. 
Nosotros votamos el año pasado para el presupuesto de este año una inversión real directa de 4.600 millones de pesos, y al 31 de agosto del presente año se llevan ejecutados solo 1.142 millones de pesos, es decir que solamente se ha ejecutado el 24 por ciento de las obras que se habían anunciado en el presupuesto corriente.
En todas las áreas de gobierno, exceptuando Salarios,  las subejecución de planes y programas es escandalosa.
De 56.000.000 de pesos previstos para infraestructura policial, sólo se ha invertido a agosto 5.600.000  pesos, es decir, un 10 por ciento. De 406.000.000 de pesos para el área de Logística y Suministro se han utilizado solamente 16.000.000 de pesos.
En Desarrollo Social, sólo se han ejecutado, transcurridas las dos terceras partes del año, nada más que el 39 por ciento en promedio.
En un caso que afectó específicamente a la ciudad de La Plata por las inundaciones del 2 de abril, existiendo una partida de 92.000.000 de pesos para Emergencias y Desastres, al 31 de agosto aún quedaban pendientes de utilización 62.000.000 de pesos.
De la partida prevista para la atención de personas en situación de calle, su ejecución a agosto era cero, habiéndose previsto invertir 72 millones de pesos en promoción de los derechos sociales, a esta misma fecha de agosto, solamente se han ejecutado 320.000 pesos.
Si nos referimos al área de salud, la situación no es distinta. La inversión en bienes de uso, es decir, la destinada a la construcción de unidades y equipamientos hospitalarios, principalmente, lleva ejecutado, al mes de agosto de ese año, solamente el 14 por ciento de lo estipulado. Esto, en términos absolutos, significa que se han utilizado 31 millones de pesos de los 224 millones de pesos previstos en el presupuesto.
En los programas de patologías transmisibles y no transmisibles, las ejecuciones han sido equivalentes al 14 y al 17 por ciento en cada una de estas necesidades.
En salud bucal, se ha destinado solamente el 3 por ciento.
La atención de la salud, de más está decir, no puede sujetarse a postergaciones por razones burocráticas o financieras. No puede admitirse este presupuesto que, año a año, discutimos y votamos, para que después, del plano formal al plano real, sean éstas las cifras con las que debiéramos manejarnos.
Basta con completar ejemplos: en la Dirección de Vialidad Provincial, y no es porque sea una excepción, llama la atención que, estando el estado de las rutas y caminos de la Provincia en las condiciones en que se encuentran y habiéndoselo, incluso, admitido en las exposiciones del titular del Ejecutivo, ésta es una asignatura que muestra que, por ejemplo, en la partida de mantenimiento vial se ha autorizado en ocho meses, el 27 por ciento; en Vialidad Urbana, el 21 por ciento. Es decir, un promedio de ejecución de aquello que votamos, discutimos y tratamos de acordar, de aquello que planificamos como obras a ejecutar en el presupuesto, del orden del 47 por ciento. Todos estos recortes en áreas extremadamente sensibles, en necesidades imperiosas, con postergaciones que no merecen mayor abundamiento, es lo que ha permitido todos estos recortes para el aumento de los sueldos de los trabajadores y jubilados, como, asimismo, el mayor monto en el pago de intereses de la altísima deuda del Estado provincial.   
Cuesta creer entonces que el año próximo pueda ser diferente. Se prometen obras por casi 6.000 millones de pesos. Lo más seguro es que la mayor parte de esa cifra termine yendo a salarios, habida cuenta que el presupuesto no incluye una vez más ninguna previsión de aumento salarial.
Es por eso, entonces, que nos cuestionamos para qué sirve el presupuesto si luego de aprobado el gobernador lo reasigna a su arbitrio, resultando lo que debiera ser la expresión en números de su plan de acción, un formalismo retórico que se archiva antes que la tinta termine de secar.
Es por ello, señor presidente, que nos oponemos al otorgamiento de facultades al gobernador, como se propone en los artículos 18, 52, 55, 56 y 57, pidiendo nosotros que sea el Ejecutivo quien, ante una necesidad de readecuación o de incremento de partidas, acuda a esta Legislatura en pos de su autorización. Esto, a su vez, permitiría un control más efectivo y un conocimiento más acabado del acontecer  económico financiero de la Provincia en el momento adecuado.
Hemos dicho que, con poco entusiasmo, abordamos el tratamiento del presupuesto por las razones que sintéticamente vengo expresando, y no es menos cierto que algunos logros encontramos con la modificación, por ejemplo, a la que accedió el oficialismo respecto al aumento de las tasas urbanas y rurales, que se habían pautado en el orden del 18 por ciento. Esta posición fue vuelta a ver por el oficialismo. 
Hoy, la Provincia tiene mayor peso en los tributos y en los ingresos brutos. Es un impuesto indirecto que lo termina pagando el consumidor; es acumulativo porque tributa y acumula en cada etapa del proceso productivo y, por lo tanto, es regresivo.
Ya en 2012, ante la reforma tributaria que el gobernador propuso, votamos en contra. En igual sentido, votamos la ley impositiva 2013, hoy vigente, que ratificó la suba de alícuotas en sellos e ingresos brutos, que aparejó otra suba en el pago efectivo del impuesto inmobiliario urbano, más el impacto pleno en el tributo anual del revalúo de la tierra rural ya mencionada, con el agravante de haber creado la figura del impuesto a los llamados multipropietarios, un claro caso de superposición de tributos.
Con la misma argumentación de entonces, nos opusimos hoy, y celebramos este cambio de actitud.
Pero, también queremos agregar que hemos procurado y  presentado proyectos para mejorar las fianzas de la Provincia. Y desde el 3 de julio del año 2012, en la Comisión de Presupuesto,  se encuentra un proyecto de nuestra autoría, tendiente a fortalecer los recursos del Estado provincial, asumiendo el Estado provincial  la total explotación en forma absolutamente directa,  de las concesiones que en materia de juegos de azar se han otorgado a medida  que las mismas  vayan venciendo. 
La concreción de esta propuesta, que no es expropiatoria, que no vulnera derechos adquiridos, y que por lo tanto no puede provocar perjuicio alguno a la Provincia, habría de permitir, además de la cuestión de los recursos ya mencionados, un control directo y efectivo sobre la actividad, tarea que en nuestra opinión, el Estado nunca debió resignar. 
Como ya lo hemos expresado en otras oportunidades, entre las soluciones posibles, y además necesarias, es la cuestión del financiamiento genuino de nuestro presupuesto, que pasa por recuperar una coparticipación, no sólo en la Ley de Coparticipación  Federal, sino también defender a nuestra Provincia a través de nuestros legisladores de la inclusión de quien se transforme en coparticipables impuestos por bienes personales como los que denominamos impuesto a los débitos y créditos, que no es otra cosa que el impuesto al Cheque, la eliminación del absurdo tope de 650 millones de pesos, que la Provincia recibe del Impuesto a las Ganancias, congelado desde hace diecisiete años. 
También, hemos propuesto la denuncia del pacto fiscal del año 1992, habida cuenta que la estatización del sistema previsional nacional, ha eliminado la razón de ser de la cesión de recursos que las provincias hacen en favor de la Nación. 
Esa renuncia equivale al 15 por ciento de la recaudación del IVA y hoy nuevamente en manos del Estado la administración de estos recursos, no justifica bajo ningún punto de vista que si vamos a hacer un aporte del orden del 15 por ciento del IVA ¿a cuánto equivaldrían estos recursos?  Si fuera el año pasado a 5.200 millones de pesos anuales. Si  se tratará de lo que se presupone que sería la recaudación del presente año,  a 5.900 millones de pesos. 
Los bonaerenses no resisten más la presión impositiva.  Pensemos que hace tan sólo dos años, en el año 2011, los recursos de origen tributario provincial, fueron de 35 mil millones de pesos. Para el corriente año 2014 esa presión tributaria, será de 87 mil millones de pesos. Es decir, que estamos hablando de un incremento del 147 por ciento de aumento. 
Sin embargo, la contracara de este incremento de la recaudación propia, es la pérdida de incidencia en la financiación del gasto y la inversión en la provincia de Buenos Aires, por parte de los recursos de la Nación. 
Siempre hablando en términos comparables, en 2011 los aportes de la Nación  fueron de 27 mil  millones,  en tanto que se presupuestan para el presente 2014, y la estimación es de 53 mil millones de pesos.  A esto no hay que plantearlo como una virtud, de autofinanciación  de la Provincia. No es un éxito de gestión, no es un símbolo de autarquía financiera de la Provincia. Para nosotros esto se llama claudicación, desidia en la defensa de los intereses de la Provincia, y es el resultado de una mala praxis de una gestión sumisa, sometida al poder central. 
Con respecto al endeudamiento, también ha sido un tema que se ha modificado merced a los distintos planteos que fueron presentados por todos los bloques en la Comisión de Presupuesto y Hacienda.
Pero lo cierto es que venimos escuchando que la Provincia lleva adelante un proceso de desendeudamiento, según  manifiestan los distintos voceros del Ejecutivo provincial. Sin embargo, la deuda, en lugar de reducirse,  ha aumentado de 11.762 millones de dólares al asumir su primer mandato el gobernador Scioli, al 30 de junio de este año, con un tipo de cambio previsto de 5,38 por dólar, ascendía a 13.587 millones de dólares. Es decir, un 15,5 por ciento de incremento.
Con lo cual, medido en pesos y siempre comparando las mismas fechas, pasamos de deber 37.038 millones de pesos a 73.205 millones de pesos. Es decir que, medido en estos términos, la deuda prácticamente se ha duplicado.
Y esto pese a no incluir como deuda los bonos que anualmente se le vienen colocando al Instituto de Previsión Social para capturar sus excedentes, que nuevamente explico, no son del Estado provincial sino, en este caso de los trabajadores, jubilados y futuros jubilados amparados por este régimen.
Estos títulos, al 31 de diciembre de 2006,  formaban un stock total de 425 millones de pesos. Al día de hoy dicho stock es de seis mil millones de pesos. Y está previsto que para fines del presente año alcance los 7.800 millones de pesos.
Como todos sabemos el Estado provincial muestra con este mecanismo un déficit inferior al real. Y, más aún, se permite, en esta oportunidad, afirmar que presente un presupuesto equilibrado.
La verdad es que este presunto equilibrio no sería tal si se quitase de los ingresos previstos el excedente del organismo previsional, que se estima en el Presupuesto 2014 del corriente año en 2.292 millones de pesos.
Como vemos, un artilugio más del vasto cajón de herramientas que Economía utiliza para dibujar el Presupuesto y mostrar estadísticas que poco o nada tienen que ver con mostrar el peligroso camino por el que estemos transitamos.
Sin demasiado apasionamiento vamos a manifestar que no nos genera expectativas un presupuesto maleable, modificable, reasignable y subejecutado, como el que los antecedentes nos permite intuir, deducir y suponer que será nuevamente el presupuesto que estamos votando. Hoy, por eso, creemos que se han logrado modificaciones, que son satisfactorias, pero en el caso particular no existen expectativas ni siquiera de la distribución, ni de un funcionamiento acorde con las necesidades que denuncia este pobre presupuesto, no obstante lo cual nosotros no vamos a estar acompañando la delegación de facultades  porque, a pesar de este instrumento, creo que su manejo no ha respondido a las expectativas que hemos tenido los legisladores cuando se facultó a esta reasignación de partidas.
Nos parece que es mucho más sano y transparente que en cada oportunidad que se tenga necesidad de hacer una reasignación de partidas podamos tener un contralor de esa ejecución presupuestaria, para que esto no  se constituya en un simple lugar donde se oficialice, o donde se dé clausura a lo que mal se ejecutó.
Por ello, señor presidente, es que aprovechamos para adelantar que, si es posible tomar nota, no vamos a estar votando los artículos 18, 19, 20, 21, 23, 26, 52, 55, 56 y 57.
Muchas gracias, señor presidente.